viernes, 19 de agosto de 2011

Cansancio

Estoy cansado de darlo todo por nada, de moverme y que no se muevan, de la hipocresía,… cansado de dejarme utilizar y engañar, de ilusionarme y decepcionarme,… cansado, simplemente cansado… de todo… en general.

Siempre acabao cayendo en los mismos errores; pareciera que no he aprendido nada de ellos. Como dice Murakami “lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso.” Pero esto no me sirve.



Ya veremos si he hecho un viaje demasiado rápido desde los pensamientos efímeros a la inquietud. Y es que sólo hay una manera de sobrevivir. Y es no imaginar nada. Los que usan su imaginación acaban hundiéndose.

Y, sin embargo, creo que podría volar si estuviera tan seguro de poder hacerlo como lo estuvo Peter Pan aquella tarde. Hasta entonces tendré que tocar fondo y arrastrarme por el fango.

El muchacho llamado Cuervo: una paja mental

A menudo encuentras tu destino en el camino que escoges para evitarlo

No recuerdo quién dijo esta frase; he buscado un poco en Google, y no he podido encontrarlo. El caso es que me ha venido al a mente esta tarde, y le he dado unas cuantas vueltas.

No es que crea en el destino; eso de que nuestras vidas estén diseñadas de antemano. Al contrario, pienso que nuestro futuro lo vamos forjando nosotros mismo sobre la marcha, conforme andamos el camino, por así decir. Aunque a veces el romanticismo desearía que así fuese; que dos personas estuviesen predestinadas a encontrarse… Serendipia creo que lo llaman.



Sin embargo, en ocasiones se nos presentan situaciones que nos hacen dudar, que nos hacen creer que quizá eso no sea así, que puede que hay algo… La filosofía oriental habla a menudo de fluir, de dejarse llevar. Como si viajásemos a través del cauce de un río. Pero, ¿qué pasaría si nadie se resistiese a ese camino marcado?

Bueno, esto es otra de esas reflexiones que uno tiene un día de resaca, después de la siesta. Los interminables monólogos interiores que no llevan a ningún lugar…

jueves, 14 de julio de 2011

Removiendo recuerdos

Me llevó tanto tiempo hablarte... fue la cosa más difícil de hacer. Me acercaba a tu puerta y, en el último minuto, me volvía. Pero tú ni siquiera podías mostrarte, suspendida en tus pensamientos, incapaz de mirarme a los ojos. Te gustaba saberte pensada.

Cuantas veces deseé que sacaras una caja y encerraras tu orgullo. Lo di todo por nada: creí, esperé, confié ... o, más exactamente, soñé. El amor le empuja a uno a hacer cosas así, y aun peores.

Tú quizá diras que las cosas no fueron así, claro. La realidad se compone de diferentes capas; la cuestión es cual coges tú y cual tomo yo.

 

Pero se acabó, se nos acabó el tiempo. He dejado de soñarte. Y ni siquiera puedo decir que al menos hicimos el viaje, que compartimos un tramo del camino. Porque las cosas que se piensan son como los caminos por donde se pasa: si no has estado, no has estado.

Todo en lo que creo, todo lo que he conocido se desvanece lentamente ante mis ojos. Me fui en busca de respuestas, y estoy cayendo... muero a los ojos de mis amigos.  Me agarro como un idiota a la poesía de las posibilidades, y caigo una y otra vez derrotado por la tiranía de las probabilidades. Hasta el tamaño de mis sueños resulta insignificante.

No hay alivio en la amargura... debería dejarla morir.

domingo, 10 de julio de 2011

Llegaron a Locura

Durante toda mi vida he recorrido muchos caminos, y nunca he temido dar un sólo paso por ellos. Me gustaba iniciarlos, explorarlos y, si me era posible, llegar al final. Aunque lo bonito siempre será el trayecto, el viaje en sí.

Sin embargo, hay un camino que he pisado varias veces y que me impone cierto respeto. De alguna u otra forma, he acabado cayendo en él. Y también, de alguna u otra forma, he terminado saliendo de él. No es que me importe el destino, a priori. Es el recorrido lo que me asusta de algún modo.

Quizá no haya nada malo en estar allí. Pero darse cuenta de que uno va cayendo, de que avanza inexorablemente hacia un destino que desconoce; porque, ¿acaso hay alguien que la conozca, que la haya vivido y haya regresado? Y todo el mundo sabe del miedo a lo desconocido.




¿Por qué tienes mideo? Ya has estado allí, y sabes cómo volver.

¿Realmente he estado allí? ¿He vuelto, o simplemente, nunca he llegado y sigo perdido en el camino? En esa delgada línea roja...

Déjate llevar, no lo pienses. Si dudas, será peor.

¡Déjame en paz! ¡Cállate! ¡Sal de mi!

¿Que te deje en paz? ¿Que salga de ti? ¿Te has parado ha pensar que quizá seas tú el que tenga que salir de mí?

Quizá la locura personal sea una especie de cura, una bendición; una forma de evadirse de la locura general, colectiva, que aqueja al mundo hoy día. Pero eso vosotros dos no lo sabéis; o no sois conscientes de ello.

lunes, 6 de junio de 2011

El poeta

El escritor es solitario,
solitario y a veces amargo,
amargo, preso en su desgracia,
desgracia que la vida le ha dado.

Es por eso que sus versos
nos llenan de emoción,
pues escribe cosas reales,
reales de nuestra generación.

Después, a lo largo del tiempo
se vuelven a repetir, y
es por eso que nunca
se dejan de sentir así.





Hoy me siento poeta
y quisiera relatar
algunos versos que a veces
dejo sin anotar.

Pero es pobre mi poesía
y no podré recordar,
nada de lo que en silencio
recito siempre sin más.

María Rubira Martínez



lunes, 16 de mayo de 2011

Musas

Necesito una noche a solas con mis musas. Una de esas noches en las que no puedes dormir aunque quieras; simplemente no te dejan. Cuando apagas la luz y te vuelves en la cama, te asalta una idea y tienes que levantarte y anotarla en tu cuaderno, o en un papel suelto. No puedes evitarlo, necesitas hacerlo si no quieres volverte loco.

No ha habido muchas, o no las he sabido aprovechar. Pero las he conocido, y por eso las echo de menos... a veces. Porque no puedes "necesitar" algo que no conoces... ¿o sí? Ya empiezo a divagar otra vez.



Puede que esa idea que te asalta sea el comienzo de algo, o no. Pero si no te levantas y escribes, a la mañana siguiente sentirás la impotencia de intentar recordarlo y no conseguirlo. Ya te ha pasado otras veces.





martes, 3 de mayo de 2011

Haikus

Una nocturna,
interminable lluvia;
viejo insomnio.


Escrita está
en papeles sueltos
su propia vida.


Ya en la ocuridad
sueña y se imagina:
crea historias.


J.Rubira